"Quien mira hacia afuera, sueña. Quien mira hacia dentro, despierta"
Jung.
El mándala es un círculo “mágico” con efectos relajantes que actúa sobre nosotros armonizando nuestro mundo interior con el exterior. Estos efectos se consiguen a través de la meditación mandálica o bien a través del dibujo de mándalas personales, donde también se da rienda suelta a la creatividad.
Los mándalas están inspirados en la substancia, reproducen sus simetrías y sus colores en una estructura con forma de círculo, el patrón mándala por excelencia. Es la forma geométrica más perfecta, usada durante milenios para ilustrar la totalidad.
Se puede decir, que hay tantos mándalas como individuos en el mundo y, sin embargo, en substancia, todos son iguales.
La historia del círculo
Mándala significa “círculo” en sánscrito, una lengua clásica utilizada en algunas zonas de la india hace más de 2.300 años. también puede traducirse como “rueda” o “totalidad”. Representa la finura y el todo, y espiritualmente está considerado como un interior de valor, equilibrio y purificación que subsidio a transformar el estado de la mente. Los mándalas son utilizados desde tiempos remotos en la India y desde allí se propagaron a otras culturas orientales y a los aborígenes de Australia. En la prehistoria, el círculo ya tenía condición sagrado.
Aunque hay muchos dechados, el círculo megalítico de stonehenge en Inglaterra es factible la enigma más conocida. Desde entonces se ha venido repitiendo en otras muchas manifestaciones artísticas, culturales y arquitectónicas como lo son el calen reculario de piedra inca, el azteca o el emblema chino del ying y el yang. Al mismo tiempo, el círculo también es la forma predominante del reino animal, y desde los átomos a los planetas se viene repitiendo incansablemente desde el axioma de los tiempos hasta la inmensidad del universo.

